jueves, 25 de junio de 2009

Instantaneas...

Vi la profundidad de ese espacio, pude verlo.

En ese instante yo podía convertir lo que sucede, sea lo que fuere, en un objeto de deseo para los demás incluso para mi mismo. Hacer real la realidad, como si la necesidad de lo instantáneo fuese condición de lo inexistente.

Descubrí así que quería retratar lugares, personas, momentos, pero sobre todo esos sentimientos que producen en el resto la necesidad de explorarlos por mas ajenos que les fuesen.

Así comenzó mi historia con lo que nunca hubiese podido poner en palabras por el exuberante placer que generaba el poder ver otra dimensión. Al fin y al cabo escribir es como fotografiar un instante de la mente, del corazón o de los sentimientos, sin embargo nada supera las diferentes gamas de lo visible, esos instantes que, sin querer y solo por estar muy atentos, logramos capturar del otro.

Eso me hace feliz...es como la forma en la que he logrado entender lo sensible, desde ahí logro conectarme.

Sin embargo hay algo en todo esto que no puedo procesar, que no he logrado entender, seguramente no sea el tiempo de hacerlo, pero lo retratado sobredimensiona lo real, lo que se ve es mas doloroso, mas cautivante, mas despojado o mas desbordante… quizás nuestros ojos entre un parpadeo y otro se pierden lo esencial de los momentos, quizás eso logre la fotografía, cautivar para siempre la esencia de momentos que quizás nunca hubiesen sido recordados de otra manera.

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