jueves, 25 de junio de 2009

Pedro

Debo reconocer que la austeridad es un elemento bastante identificativo en mi, pero creo que no tiene mucho que ver con una forma de vivir si no mas bien con un forma de relacionarse con el mundo.

Prescindir de la representación o de lo figurativo, prescindir de todo aquello que se asemeje a algo conocido o viciado por mi mente o la de otros es el punto de quiebre exacto para decidir que en mi vida, la pintura, o por lo menos la forma en que yo entiendo ese recorte del arte, es lo mas asemejado a un no plan que invade el todo.

Y como si todo sucediera en un tiempo muy distinto al nuestro, la realidad se hace presente en donde quizás una forma de expresarse no es más que la distancia que nos separa de aquello que resulta cotidiano, y allí en un lugarcito pequeño de mi, empiezan a surgir imágenes, textos, sensaciones que necesito plasmar sobre un lienzo blanco. El proceso no es más que eso, y lo es todo. Algo sucede y se torna inexplicable pero cada vez que viene a mi esa necesidad incontrolable, pierdo el sentido del tempo y allí coexisto.

El resto del tiempo se sucede como lo hace la calma antes y después de la tormenta.

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